
¡Hola! Soy Camila
Hola, mi nombre es Camila de la Puente. Soy arquitecta, paisajista y artista. Apasionada por el mundo del autoconocimiento y el proceso de transformación. Soy una persona sumamente creativa y hoy estoy aquí para compartir una parte importante de mi proceso y mi arte contigo.
Te cuento un poco de mi historia con el bordado.
En enero de 2019, empecé un viaje de introspección y de conexión profunda. El año comenzaba de manera interesante: inicié mi emprendimiento como arquitecta mientras avanzaba en mi proceso de sanación personal para convertirme en la mejor versión de mí misma como mamá. En febrero de ese año, asistí a mi primera clase de bordado libre. Ese día, me reconecté con la niña que había dejado el arte en 2008; sí, lo dejé por mucho tiempo por cosas de la vida. Fue un momento revelador, ya que encontré la técnica clave que buscaba para crear las piezas de arte con las que siempre había soñado.
En abril, participé en un taller de latch hook y descubrí otros tipos de textiles y telas que podía usar para mis bordados. Mi arte se transformó de simples bastidores bordados a lienzos que combinan pintura, detalles de bordado y pedrería, macramé, tejido, nudos, y mucha creatividad, resultando en una técnica única y ejemplar. Creaba belleza, y mi alma deseaba estar rodeada de esa belleza día a día.
El arte iba y venía, pero no fue hasta la pandemia que decidí meterme sin más en mi proceso artístico. Estar encerrada en mi departamento, el miedo colectivo, dejar de ver a mi familia, y convertirme en ama de casa y mamá a tiempo completo me hizo tocar fondo. No sé si fue una depresión general o depresión postparto, pero en un momento ya no pude más y tuve que buscar ayuda para salir del hoyo en el que estaba.
Parte de mi terapia fue volver al arte, y en el encierro decidí salir de la oscuridad en la que estaba. Empecé a bordar nuevamente y decidí abrir una cuenta de Instagram con mi nombre. No me había dado cuenta hasta ese momento de la vergüenza que podía sentir al ponerle nombre y cara a mi arte; me había vuelto transparente.
Ahora, mi nivel de consciencia es otro; aprendí a calmar la mente, a escuchar mi cuerpo y mis ciclos. Creo piezas únicas e irrepetibles a través de la quietud, en los momentos donde mi energía está en su punto más alto, y son esas piezas las que te acompañarán en tu hogar.
Recuerda, nuestro hogar refleja quiénes somos. ¡Gracias por acompañarme en este recorrido!


Me amo y abrazo a mi verdadero ser, reconozco y acepto quien soy, disfruto de la vida y sus placeres.